Fracasos

Fracasos del Gobierno y de su estrategia electoral. Los gobernadores contra las medidas económicas. Promesas falsas de Macri y Sica, pasado y presente. Lacunza, sin anuncios. Dólares que trepan, remesas que pueden llegar. Fernández, un nuevo formato de autoridad. Y algo más, todo numerado.

para ganar:

La estrategia electoral de Cambiemos desde su victoria en 2015 apuntó a que el escenario electoral se repitiera este año. Para eso fomentó al mismo tiempo la polarización contra el kirchnerismo y la supervivencia de un tercer partido que acopiara votos peronistas e impidiera un desenlace en primera vuelta. El Frente Renovador de Sergio Massa cumplió ese rol cuatro años atrás, Alternativa Federal lo relevaría.

El objetivo consistía en que más del 80 por ciento del electorado se repartiera entres tres partidos, en la primera vuelta. Y que el presidente Mauricio Macri lograra la reelección en la segunda, merced al techo inmodificable que limitaba a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Se mentaba la división del electorado en tercios, expresión impropia porque los tercios, ejem, son fracciones iguales. La condición necesaria y suficiente era arribar al segundo turno contra el kirchnerismo aunque éste fuera la primera minoría. El libro “La grieta desnuda” de Martín Rodríguez y Pablo Touzon recorre con finura y gracia dicha maniobra. La candidatura presidencial de Alberto Fernández desarmó el tinglado, desbarató la condición de posibilidad de un peronismo “otro” con onda 20 puntos porcentuales. Las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) se convirtieron en primera vuelta: paliza al oficialismo, diferencias colosales en Nación y Buenos Aires

9,99 para sobrevivir: 

La posibilidad de revertir esos guarismos es bajísima, filo imposible. Jamás debe decirse “imposible” antes de jugarse la partida. Los operadores macristas y la menguante cohorte periodística que sigue siendo ultra oficialistas barajan cifras, martingalas, tácticas, el Jefe de Gabinete Marcos Peña propala un entusiasta audio en WhatsApp fundándose en datos amañados sobre los comicios de 2015.

Macri debería conseguir perder en octubre por una diferencia no mayor de 9,99 puntos porcentuales. Y, además, que AF quedara por debajo de los 45 puntos. Si no confluyeran ambos factores Fernández llegaría a la Casa Rosada. Para impedirlo el presidente necesita sumar algunos puntos y que el Frente de Todos (FT) reduzca su cosecha. Las herramientas imaginadas son varias, ninguna parece contemplar la magnitud del rechazo al Gobierno. Es habitual que participen más ciudadanos que en las PASO pero sería raro que se volcaran en tropel a Juntos por el Cambio (JPC). Succionar electores a terceras fuerzas luce más trabajoso que en una disputa pareja.

Más allá de la matemática aplicada (o por encima de ella) está la política. Soplan vientos adversos para el oficialismo, la coalición se fragmenta, las rencillas internas arden, las reuniones se convierten en mini cacerías de culpables, cunde el divisionismo.

Quienes defienden bastiones territoriales maquinan jugadas para “despegarse” de Macri: cortar boleta, provincializar o municipalizar la campaña. En el extremo, hasta abjurar del mandatario, líder y creador de Cambiemos. Son jugadas de alcance dudoso para sumar pero si se implementan, algo restan. Los ejemplos hablan, vamos a por uno.

con boina blanca: 

La Unión Cívica Radical (UCR) gobierna cuatro provincias desde 2015, cuando recobró Mendoza y ganó en Jujuy por primera vez desde 1983. Las otros dos son Corrientes y Santiago del Estero cuyo gobernador Gerardo Zamora hegemoniza el sistema local, vence por diferencias formidables, tiene juego propio y no reporta a las autoridades nacionales de su partido.

La elección parlamentaria de 2017 insufló esperanzas en los correligionarios: agregar más distritos, tal vez llegar a ocho o algo así. Resultados propicios en Córdoba, Entre Ríos, Neuquén y hasta Tucumán (entre otras) fomentaban sueños y mesas de TEG. Se cuartearon las ilusiones a medida que transcurría la maratón. En comicios ya celebrados se conservaron Santiago, Corrientes y Jujuy.

El pueblo mendocino tiene que pronunciarse el 29 de septiembre. Es acaso la provincia con mayor alternancia entre peronistas y radicales. El gobernador Alfredo Cornejo encabeza la lista de diputados nacionales, el intendente de la capital provincial, Rodolfo Suárez, representa a los boinas blancas. Ganaron en las PASO locales frente a la senadora kirchnerista Anabel Fernández Sagasti meses ha. Perdieron en las Primarias nacionales por menos margen. Pinta un final cabeza a cabeza. Los radicales mendocinos gozan de una ventaja comparativa respecto de la gobernadora María Eugenia Vidal o el Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta: Macri no está en las boletas. Para potenciarla Cornejo sistemáticamente reniega del presidente desde el mismo domingo del urnazo. En esta semana desairó un cónclave en Balcarce 50 mediante un oportuno viaje a Costa Rica. Lejos está de ser el único gobernador enfrentado al Gobierno nacional

Un montón de demandas.

La supresión del IVA a los alimentos y la postergación del aumento de los combustibles líquidos pusieron en pie de guerra a los gobernadores. Todos por el IVA, los de provincias petroleras por el congelamiento transitorio. Las novedades sisan recursos coparticipables, quita que agrava la supresión del Fondo Federal Solidario (“sojero”), de los subsidios a transporte urbano o interprovincial, a la energía. El equipazo económico azota a los distritos, sin tomarse la molestia de consultar a quienes los gestionan. Tampoco es el mejor caldo de cultivo para un repunte en el cuarto oscuro.

Las provincias de Neuquén y Río Negro hicieron punta iniciando demandas contra el Estado nacional ante la Corte Suprema por el congelamiento del precio de las naftas. Las restantes de la Patagonia, –Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego– se les sumarán pronto.

Los Fiscales de Estado de quince provincias presentarán conjuntamente un amparo ante la Corte contra la reducción del IVA y la suba del mínimo no imponible para ganancias. Pierden fortunas de fondos coparticipables. La propaganda política y mediática del oficialismo señala que es “el PJ”, una inexactitud para desacreditar al FT. Los gobernadores de Neuquén, Río Negro, Santa Fe participan en el reclamo y representan a partidos provinciales, no al Partido Justicialista. El salteño Juan Manuel Urtubey, otro mandatario que adhiere, es peronista pero compañero de Fórmula de Roberto Lavagna, adversario entonces del FT.

Los reclamos interpelan a la Corte, siempre refractaria a resolver con celeridad. El olfato y los precedentes inducen a creer que nada se resolverá antes del 27 de octubre.

pobreza: 

“Pobreza cero” prometió Macri cuando todo le sonreía y macanear le salía gratis o lo beneficiaba. Más adelante pidió ser juzgado por su desempeño en la lucha contra la pobreza. Parece que esa plegaria fue atendida.

20 mentiroso.

Veinte por ciento de aumento a los jubilados, anunció Dante Sica, ministro de Producción y Trabajo (una cartera que agrupa dos entelequias, en la era M). Tergiversó a cortísimo plazo: debió retractarse en cuestión de horas. La “suba” solo alcanza al 12,2 por ciento que no basta para empatarle a la inflación. El funcionario ni siquiera mintió aunque sí reveló un desconocimiento y una ligereza que lo describen cabalmente.

Sica postergó la convocatoria al Consejo del Salario, que se demoraba desde junio: se haría de volea, quedó para septiembre. Macri la prometió como panacea; exagera. Funciona más bien un paliativo pero siempre más que nada. La demora pega en el bolsillo de los potenciales beneficiarios. La suba llegará un mes después.

medidas: 

El nuevo ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, no formuló ningún anuncio sobre la economía real. Menos, algo para los jubilados. La cadena oficial de medios privados había titulado, un día antes de la mustia jura del funcionario, que se adelantaría el aumento de haberes correspondientes a diciembre. Las fuentes aludidas, funcionarios del Gabinete. La promesa quedó en veremos… pasó alguna cosa en pocas horas.

Lacunza no habló a gente con corazón sino al sistema financiero, en primer término al Fondo Monetario Internacional (FMI).

500 millones: 

La corrida cambiaria del lunes 12 que provocó la maxidevaluación fue causada por contados operadores, tal vez no más de 20. Las compras llegaron a 500 millones de dólares, monto inferior al de la mayoría de las jornadas en la City. El Banco Central (BCRA) optó por la inacción que según el economista ultra liberal Jorge Luis Borges es la cordura. Da la impresión que podía haber anticipado acciones antes de la apertura de la rueda, como sabe hacer ante ataques menos brutales el titular del BCRA, Guido Sandleris.

Vidal y Macri, en sendas conferencias de prensa sucesivas al cierre de las cotizaciones, culparon al kirchnerismo de la catástrofe subsiguiente a la devaluación, apodaron “el mundo” a un puñado de inversores.

La plaza cambiaria porteña es pequeña, en este estadio histórico solo vende cantidades significativas de dólares el Estado. El “chiquitaje” se resguarda en la divisa mientras los grandes exportadores amarrocan los dólares esperando la escalada, con calma zen subsidiada por la (ausencia de) legislación. En la semana que pasó el dólar quedó anclado, el volumen de las operaciones sigue siendo más bajo que hace tres semanas o dos meses.

5400 millones…

El FMI guardó estridente silencio hasta después de que asumiera Lacunza. Conforme lo pactado debía desembolsar 5400 millones de dólares el mes que viene. Todo indica que terminará haciéndolo, no desamparará a Macri semihundido en medio del río.

Llegó una misión que se reunió ayer con Lacunza y lo hará con “asesores económicos de los principales candidatos opositores”. Un plural que es bien singular. El único que importa es “Alberto”.

semanas-años: 

Quedan nueve semanas para las elecciones nacionales, semejantes a años. La inflación se dispara implacable, los indicadores de crecimiento y desempleo dan fatal… Arrancó la segunda etapa de las campañas. El Gobierno está muy limitado para tomar medidas “pro gente”, ni siquiera stockear debidamente a los comedores comunitarios o escolares. Aún en medio de tamaña debilidad se defiende como un gato panza arriba: emite mensajes contradictorios para hacer tropezar a Alberto Fernández.

 Uno: AF va a perder en octubre (ver “9,99 para sobrevivir”).

 Dos: como casi ganó, es corresponsable de todo lo que ocurra de ahora en más. Tiene que firmar al pie las resoluciones de Macri. Bautizan “diálogo” a esa variante de sumisión.

*  Tres: AF no importa porque la jefa es Cristina.

Alberto Fernández desempeña un rol inédito en la historia nacional, hace camino al andar. Pudo resolver el conflicto interno del peronismo chaqueño: consiguió que el gobernador Domingo Peppo renunciara a buscar la reelección. Hace unos meses no se dirigían la palabra. La autoridad de AF lo hizo, su poder crece.

Pero no gobierna. El Ejecutivo sigue siendo unipersonal, ejercido por Macri. Fernández ni siquiera puede revelar cuál sería su equipo económico: lo expondría a ataques, operaciones, denuncias.

Los grandes empresarios lo visitan, consultan, lisonjean. Por ejemplo, Marcos Galperín quien semanas atrás acusaba de mafioso al Secretario General de la Bancaria Sergio Palazzo. Otros pedían venia legal para despedir laburantes sin pagarles nada. Ensoberbecidos por el espejismo de una victoria macrista sinceraban revanchismo, voracidad insaciable y falta de sensibilidad social. Bueno es que charlen con el presidenciable… pero si no recapacitan acerca de sus propuestas costará tramar un Pacto Social más adelante.

El candidato fatiga estudios de tevé, habla por radio, se expone a entrevistas amables, profesionales o taimadas. Macri esquiva esos bretes sin que ningún formador de opinión VIP, ONG de periodistas o académicos de universidades privadas fustigue el doble standard.

Los candidatos, dirigentes y técnicos del FT dan cátedra de templanza y buenos modales. Macri muestra dos caras desde el 12 de agosto.

Roberto Lavagna entrevé que la casi certeza sobre el desenlace podría abrirle una chance. Sus votantes no tienen para qué dejarse llevar a la polarización. Es un cálculo mitad voluntarista, mitad factible lo que no significa irremisible… una oportunidad.

La avenida del medio no se angostaría, subsistiría, en el nivel óptimo se ensancharía. Una chance impensada, derivación del vuelo del cisne negro.

La gobernabilidad es una flor delicada. El pueblo argentino la preservó en los años 2001 y 2002 refrenando la ira ante la pobreza, las promesas violadas, el corralito, el estado de sitio, los asesinatos en las calles. Tampoco se desbordó en el período de Macri. Se manifestó, protestó. Urdió redes de solidaridad, organizó comedores comunitarios. Las organizaciones sociales dieron un salto cualitativo… Aprendizajes que un nuevo paradigma debe capitalizar, sumar, institucionalizar. El pacifismo de las muchedumbres argentinas se contrapone virtuosamente a la brutalidad represiva y a la sordera del macrismo.

La oposición cumple con sus deberes. El Gobierno, responsable principal de la catástrofe, está siendo puesto a prueba. Le cabe autocontrolar su violencia, conservar reservas, no tirar del mantel. Habrá que ver.

 

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